diumenge, 29 de setembre de 2013

El truco del almendruco

   Grandes sonrisas y alegría desmedida sienten, perdón, aparentan sentir los mandamases del PP en sus últimas apariciones públicas para anunciar a la población española el comienzo del fin de la sufrida crisis que nos afecta desde hace seis años y que tantos destrozos y llantos de impotencia ha causado, causa y causará en el futuro. Para ellos, la crisis ha empezado a remitir, pero el panorama que ha dejado tras de sí no lo supera el peor de los terremotos. Y aún más, no lo volveremos a recuperar en el futuro al menos del modo al que hemos conocido hasta ahora.
   La sanidad pública y universal de la que gozábamos hasta ahora, ha pasado a mejor vida, y ya puede venir el más extremista de la izquierda con una mayoría absoluta en el parlamento que no la recuperará totalmente (no le interesa, demasidado gasto público). ¡Qué pena no ser rey!
   ¿Qué decir de la educación? Le dan el ministerio de educación a un incompetente que paradójicamente no tiene la más mínima educación por la forma con la que responde a todas las críticas, o sea, huyendo hacia adelante y empeorando las cosas. ¿Cómo respondería un político que se precie a una crítica? Desde luego no provocando como hace el señor Wert. Hace oídos sordos a la opinión de la gran mayoría de los educadores y lo único en que piensa es en como imponer de forma chulesca su opresión sobre los modelos educativos que no comulgan con sus (filofascistas) ideas.

   Ya le va bien a la izquierda que la derecha se haya cargado de un plumazo todo lo logrado en tantos años de lucha por los derechos de las personas. Así, quizás se pueda dar alguna concesión a la ciudadanía diciendo que son muy buenos porque han conseguido recuperar alguna cosa de la que nos han quitado (que en realidad es un poquito de lo que hemos tenido hasta ahora) y lo presentarán como un grandísimo logro. Pero así es el juego de la política, engañar como sea a los votantes. No hay sobre la faz de la tierra nadie más manipulador y desalmado que un político (pero en esto, los del PP son auténticos maestros).

   En fin, pueden querer convencernos de que son los más mejores porque han acabado con la crisis gracias a las medidas que han tomado en el tiempo que llevan en el poder. Pero nada más lejos de la realidad. Es verdad que quizás reduzcan el paro, pero claro, eso es muy fácil cuando se ha despedido a tanta y tanta gente, ¡ya no se puede despedir más!. Como dice Serrat: "Bienaventurados los que están en el fondo del pozo, porque de ahí en adelante sólo pueden ir mejorando". Las empresas que se han aprovechado de las facilidades que ha dado la administración para despedir con alevosía e innecesarios expedientes de regulación de empleo, ahora contratarán a más personal con la mitad de salario. Ahí está el truco del almendruco, reducir el paro en base a contratar a necesitados por un puñado (o puñadito en este caso) de euros. Volvemos a años pasados. A subsistir como se pueda, estirando los escasos salarios al máximo, sin poder quejarse por miedo a ser despedido. Pero eso sí, las estadísticas dirán que España se ha recuperado, que ha vuelto, que ha reducido el paro, que tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios y educativos del mundo. Y eso sí, con una falsa sonrisa en la boca, eso es imprescindible en todo buen político que se precie.