dimarts, 8 de novembre de 2011

Las gasolineras o los nuevos supermercados


   Si uno va a la carnicería, lo lógico es pensar que ese establecimiento se vende carne. Si va a una pescadería, se vende pescado. Si uno va a una zapatería, se venden zapatos. Pero si uno va a una gasolinera, podríamos decir que el negocio principal ya no es la venta de gasolina. Cuando voy a repostar mi vehículo, muchas veces tengo que hacer cola porque hay gente que utiliza la gasolinera como un mini-supermercado. Allí compra el pan, la bebida, la comida, el periódico, las revistas, las golosinas, y, si aún les queda dinero, quizás hasta le ponen gasolina al coche. Puedo entender que alguna vez te encuentres en un apuro, sea domingo, los supermercados y comercios varios estén cerrados, y entonces tengas que recurrir a comprar lo imprescindible en alguna de las gasolineras que están abiertas, pero lo que hacen algunos es hacer la compra directamente en la gasolinera. Parece que no les importe que allí la comida sea más cara que en la tienda de comestibles. Y encima los hay que compran productos y no repostan gasolina. El producto estrella es el pan. Seguro que se vende más pan en las gasolineras que en las panaderías (¡y vale casi el doble!), para enfado de éstas.



   Sólo falta que en las gasolineras pongan carritos de esos que hay en los centros comerciales, en las grandes superficies. Como los mostradores de las gasolineras no están hechos para servir de caja de supermercado, es lógico que el vendedor tarde una eternidad en marcar todos los productos que la gente compra, los ponga en una bolsa de plástico y se forme una cola que desespera al más pintado y da ganas de gritarle al comprador: “¡La compra del mes se hace en el supermercado, no en la gasolinera!”. Pero bueno, como todo negocio venden lo que les dejan, así que seguiremos allí, en la cola, esperando que la gestión de repostar la gasolina que debería ser una cosa rápida, sea cada vez más duradera.

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